Tuesday, July 06, 2010

Vivir no es dejarse vivir

Vivir es equivocarse
perder, arriesgarse
reir como si te fuera la vida en ello
y llorar para hacer sitio dentro de uno mismo.

Vivir es levantarse
y caer y levantarse
y aprender de los errores
para celebrar los aciertos

Vivir es amar sin complejos
y abrazarse a lo desconocido
Vivir es estrenar otro día
Vivir es volverlo a intentar

Vivir es tratar de no olvidar
que no es igual que intentar recordar.
Vivir es besar en la boca a la vida
con los ojos bien cerrados.

Vivir es vivir a pulso
Vivir es simplemente hacerlo
Vivir es seguir viviendo
porque hay que vivir

Vivir es decir adios
en el momento indicado
ni antes ni después:
justo entonces.

Vivir es comprender que no es igual vivir, que dejarse vivir.


Tuesday, June 29, 2010

Aquí y ahora

Fue una alegría volver a verle. Con su sonrisa de puertas abiertas y ojos fatigados de ser expresivos. Con su maestría para masticar los posos que a veces otros nos dejamos en el vaso.

Como siempre supo a poco. Pero ya no caemos en la trampa de intentar vencer la distancia sacrificando el poco tiempo en el que nos encontramos.

Por fortuna, con Amador el aquí y ahora suele salir vencedor.

Monday, June 14, 2010

Al otro lado del espejo


Al otro lado del espejo hay una realidad paralela. La de los hechos posibles y no ocurridos.

La del complemento en movimiento sin mayor razón de ser que la de existir.

El loco empezó a serlo cuando perdió la razón, y pasó días y noches enteras sin comer ni dormir, delante del espejo, observando una suerte de alma gemela que imitaba sus movimientos.

La locura se agudizó, y pronto descubrió que si curvaba el espejo se magnificaba todo lo que reflejaba, y empezó a proyectar su mundo en el nuevo invento, creándose la ilusión de un universo paralelo en el que todo era mayor.

Hay quien dice que intentó curvarlo demasiado y estalló en mil pedazos.
Otros que intentó atravesarlo y lo destrozó.

Pero todos coinciden en una cosa: se fue de este mundo sin comprender que su verdadero sitio estaba detrás del espejo.


Sunday, May 16, 2010

Azul













¿A qué se dedicaba el azul
antes de que se inventara el cielo?


Cuentos de lluvia II: Esa mueca que nadie entendía





Esperaba.

Nunca nadie esperó tanto.
No se paró a pensar por qué esperaba.
El caso es que allí estaba, con las flores mojadas bajo la lluvia.

Esperando

Había perdido el metro,
se había perdido él mismo
y no le quedaba dinero para coger un taxi.
Gastó sus últimos euros en unas flores que iban perdiendo vida según pasaban los minutos.

Y en un cucurucho de castañas.

Y siguió esperando.

Cómo puedes esperar cuando no sabes qué esperar.
La espera por definición conlleva una meta, un horizonte, un final.

Si no no es una espera. Es otra cosa.

Sin embargo allí estaba, en su espera sin objetivo, empapado, con las flores bajo la lluvia, y esa mueca que nadie entendía.

Bestiario

El actor que nunca fue al teatro.
El crítico musical que no cambia de discos.
El melómano que no tiene donde escucharlos.
El escritor que espera a ver la película.
El actor porno que sigue vírgen a los 30.
El pintor que sólo saca fotos.
El cantante que jamás cantó en público.
El científico que recurre a la Biblia.
El tenista que le pega con el pie.
El bailarín que no tiene sentido del ritmo.
El anestesista que teme a las agujas.
El funambulista con miedo a las alturas.
El piloto que agota el bonometro.
El político que sólo piensa en los demás.
El payaso que no tiene ni puta gracia...

Friday, April 30, 2010

Los mitos mueren a tiempo

La primavera se acelera a ritmo de rock'n'roll
y todo se desborda en calma.
En las esquinas dobladas del día
escribo secretos con tinta invisible

En este extraño lugar
donde se cocina el silencio
donde puedes guardar un planeta
en el espacio que ocupa un beso

He descubierto una nube con forma de utopía
que resiste la fuerza del viento,
camuflada de peatón
en una avenida que apenas conocía.

La fabrica de sonrisas ha abierto
el invierno se marchó corriendo
hoy es un homenaje al presente
los mitos mueren a tiempo


Monday, April 19, 2010

Amigos

Uno se alegra de tener amigos
gente con la que celebra tener diferencias
por encima de las coincidencias.
Cosas que nunca hemos compartido
y que nunca hemos de compartir.
Espacios diferentes que nunca pisaremos juntos,
historias que se nos van a olvidar contar.
Momentos importantes que uno de los dos no recordará.
Pero siempre habrá un escenario común
una cerveza a tiempo
un "ya tocaba"
y todas esas cosas en las que barajamos sentimientos
y vertimos una suerte de cocktel rápido de ayer y mañana
para hacer de hoy, ese día en el que hemos encontrado un hueco
un día especial, en el que celebrar que nos tenemos.

Y que somos amigos


Monday, March 29, 2010

Las cuerdas que atan la vida

Todo está unido por cuerdas, invisibles, que por el uso se van rompiendo.

Es algo sutil, imperceptible para nuestros burdos y escasos 5 sentidos, en un universo de 95 más.

Pero ahí está el hecho.

Uno vive en un puente, sostenido por gruesas cuerdas, compuestas a su vez por cientos de cuerdas, que son el conjunto de miles de cuerdas que se desgranan en millones de cuerdas...

Su utilidad es máxima. Absorben las vibraciones consiguiendo que nos llegue un porcentaje exiguo. De otro modo nos balancearíamos tanto que no podríamos vivir, nos volveríamos locos y nos arrojaríamos desde lo alto de este puente.
Por otro lado sirven para guiar nuestros pasos, y siguiendo el hilo imaginario avanzamos por el puente, hacia la siguiente orilla.

Alguien me contó que escuchó el ruido que se oye cuando la cuerda maestra comienza a partirse. El terrorífico sonido que precede a la caída al vacío. Por suerte pudo salir del puente a tiempo, y cruzó a la orilla, aunque tuvo que correr más de lo deseable. No es cierto que en esos momentos uno vea su vida desfilar ante los ojos. Parece ser que una vez la cuerda se parte, lo que se ven son los coletazos de los millones de cuerdas que conforman el cable.

Llegará un momento en que la cuerda se rompa. Ahora mismo, sin que nos demos cuenta, se van partiendo millones y millones de cuerdas que sucumben a la tensión a las que están sometidas. No tiene mayor importancia que el simple concepto de entender que algo se está rompiendo. Da tiempo a sacar fotos desde lo alto de este puente.

Pero habrá que pensar en ir cruzando.

(Foto extraída de negrosobreblanco02.files.wordpress.com)

Thursday, March 25, 2010

La maldición de las puertas abiertas

En pleno orgasmo se apagaron los motores. Pusimos punto muerto y abandonamos la razón. Quedó el desván con la puerta entreabierta, como señuelo de una oportunidad, donde no había más que casuística. El suelo estaba lleno de duendes que traían una nueva actitud. Pero llegaban tarde, ya no hacía falta.
Al girar por el laberinto de repente encontramos un pasillo, recto, largo, inacabable. Lleno de puertas. Se acabó la ansiedad, se acabó el temor, se acabó caminar pegado a la pared. Se acabó el principio y el final de las cosas.
De pronto desaparecieron las puertas equivocadas, y nos paramos en el punto cero del eje, entre el placer y el dolor.
Pudiera parecer que el siguiente paso definiría el camino. Pero en lugar de eso saltamos hacia adelante, descubriendo un falso suelo.
La elección estaba abierta, y así estaría siempre. Hemos abandonado el suelo de arena, y a la vez hemos dejado de marcar con huellas nuestros pasos.

Es el momento de no elegir. De vivir con la maldición.

La maldición de las puertas abiertas

Wednesday, March 03, 2010

Tapas de ambrosía

Es el restaurante más selecto de la ciudad. Algunos de mis amigos más pedantes emplearían días debatiendo sobre la autoría y procedencia del sabor, revisitando algún libro de recetas y tratando de hacer propias las opiniones del maestro que no lo inventó, pero sí lo puso de moda.
El caso es que la gente hace verdaderas locuras por conseguir mesa, algunos venden hasta su alma, a cambio de tan sólo una ración a la que las papilas gustativas apenas consiguen definir, adormecidas por el sabor de un vino no demasiado sabroso, pero eso sí, bastante caro.
Al parecer el manjar alcanza tal nivel de exquisitez que tan sólo puede disfrutarse durante la décima de segundo en que la lengua toma contacto con la novedad; a partir del segundo contacto el cerebro ya no es capaz de procesar tan exacerbada sensación, y se limita a transmitir una mínima porción de simple y llano cóctel de un sabor a medio camino entre dulce y amargo.
El ser humano no está preparado para su deleite, pero a pesar de ello, la cola de individuos decididos a pagar una cantidad que se antoja ominosa, nunca acaba.

Y alguien lo observa todo desde una ventana. Sonríe y se frota las manos.

Tuesday, January 26, 2010

De puntillas

Te acercas de puntillas
con prisa y con pausa,
sabiendo que la senda es la misma,
y haciendo de todo ésto

más

una cuestión de espacio
que de tiempo

Friday, January 15, 2010

...

...y sonreir tan fuerte,
como el día en que comprendes
que lo único que pueden quitarte
(o hacerte perder)
es tiempo.

Tuesday, January 12, 2010

Cuentos de lluvia I: Lluvia en el patio interior

Podía tener cerca de 100 años. Aquel árbol vetusto y torcido servía desde hacía generaciones a los niños de la comunidad como albergue de batallas con espadas de madera y escobas descendientes de caballos. En su corteza se encontraba un crucifijo, clavado junto a las muescas y marcas de amores que perduraron más que la cola de los sentimientos, y enganchado de una de las ramas superiores, un hierro del que surgían numerosos hilos de tender que engarzaban con las rejas de las ventanas de la planta baja, donde vivió la señora Emilia, y del primer piso, alquilado durante casi una década por la señora M.Carmen, ambas viudas y entregadas a la enseñanza en un colegio de medio pelo. Tras la muerte de la señora M.Carmen sobrevino la de la señora Emilia, y la planta baja quedó durante un lustro vacía. Los hijos del resto del vecindario fueron creciendo y emigrando, envejeciendo la comunidad y perdiendo la alegría y el fastidio de los niños correteando por los pasillos.
Cuentan que llegó un potentado aragonés en el momento justo de la necesidad de Fausto Emilio, el sobrino y único heredero de la señora Emilia, y compró el inmueble a precio de mesilla de noche. En apenas 20 días lo rehabilitó y convirtió en una terraza de verano, arrancando el legendario árbol y ocupando el lugar con mesas, sillas y alguna que otra sombrilla.
La noche de la inauguración se organizó una gran fiesta, con orquesta de baile, catering y barra libre.
Se cuenta que acudió todo el vecindario, incluído Tomás, empresario jubilado que en su día bebió los vientos por la señora M.Carmen, situación que levantó no pocos rumores. Se decía en los mentideros del barrio que el único hijo que tuvo M.Carmen había sido fruto del pecado, que nació con el mismo lunar en la mejilla que Tomás. Cuando supo de la noticia dicen que acudió a casa de M.Carmen para revelarlo todo y para reclamar su paternidad. Hubo quien afirmó que Tomás realizó tamaña osadía por necesidad de tener un heredero varón, tras el desafortunado fallecimiento de su esposa. Cuentan que M.Carmen lo reconoció todo, y que por esa causa su marido, también llamado Tomás, abandonó esa misma noche el hogar, tras echar de casa al otro Tomás, e iniciar una brutal pelea con su mujer, que acabó con la señora Emilia subiendo al piso y amenazándole con un cuchillo de cocina si no desistía en su intento de agresión. Tras la marcha, nunca más se supo de él. La señora M.Carmen, en su ausencia, contó que Tomás (marido) había acudido en ayuda de un hermano que tenía en (...), y que un terrible accidente de tráfico se lo había llevado al otro mundo. En su honor, la señora M.Carmen clavó un crucifijo en el árbol del patio interior, y cada 10 de enero, fecha en que aconteció todo, le homenajeaba dejando una maceta con azaleas a sus pies.
La noche en que el potentado aragonés inauguró la terraza todo parecía andar sobre ruedas. La orquesta tocaba con entusiasmo, los vecinos se divertían, corría la bebida, las risas, y el buen humor. No pareció importarles, entre el sopor alcohólico y los bailes cadenciosos de Gabriela, la panadera de la calle, que una fina lluvia comenzara a caer sobre la escena. Hasta que la cortina de agua se fue haciendo más intensa; los músicos comenzaron a recoger, y sólo los más valientes, o los más borrachos (incluida Gabriela) se mantenían en su danza ritual. El resto se fue apartando para refugiarse bajo los balcones, o directamente para huir a casa. Pronto la descarga fue completamente insoportable, los tragaderos no daban abasto, y el nivel del agua comenzó a subir, hasta llegar a aproximadamente medio metro de altura. La fiesta se dio por concluida, todos los presentes abandonaron la improvisada piscina, calados hasta los huesos, y se cerró la puerta hasta otra ocasión.
La lluvia duró exactamente 10 horas, aquel 10 de enero que dejó al descubierto, a la mañana siguiente cuando el atónito aragonés abrió de nuevo, unos anónimos huesos allí, dónde un día se erigió el orgulloso y vetusto árbol, a los que los correveidiles del barrio ya se encargarían de poner nombre.

Tuesday, December 22, 2009

Conversación matutina ante un café

Él le dio las gracias, por lo bien que lo había tratado siempre.
Ella dijo: "sí, pero sólo lo hice por puro egoísmo".
Él respondió: "lo sé, pero la vida es un continuo de egoísmos solapados,
en cuyas intersecciones encontramos el espacio necesario
para crear cosas más productivas".

Wednesday, December 09, 2009

Auto-tuning

¿Por qué algunos invierten tanto en el interior de su coche
y tan poco en el interior de su cabeza?

Monday, December 07, 2009

Homo stupidus

La conversión de homo sapiens a homo stupidus
se inicia cuando uno comienza a creerse más inteligente que el de enfrente.

Wednesday, December 02, 2009

La soledad del corredor de fondo

Cuando se incorporó le enseñaron a gatear
Cuando gateaba le dijeron que caminara
Cuando caminaba le pidieron que corriera
Cuando corría le exigieron que corriera más rápido
Cuando corría más rápido le ordenaron que lo hiciera más rápido que los demás
Y cuando tropezó... le llamaron torpe

Monday, November 30, 2009

Amor y acondicionador en uno

Te dejo mi piel, pero no me la desordenes

Wednesday, November 25, 2009

Un señor con bombín relativamente lento


Hacía tiempo que no cogía el metro. Detesto el metro. Esa sensación de llegar siempre tarde mientras sacas el billete y escuchas que llega o sale un convoy que casi siempre es el que tienes que coger. Los incansables carteles parpadeantes indicando no uno, sino ¡dos! horas de llegada. La gravedad retenida en el andén, la puerta que siempre tarda más de lo deseable en abrirse, el concepto de ascensor llevado al transporte urbano, en el que la falta de paisajes ubica las butacas unas frente a otras, obligándote a mirar al lector del diario gratuito o a la devoradora de best-sellers de turno que se sienta a disimular, y a mirar
en dirección a todos los puntos cardinales menos al que realmente quiere mirar.
Observo el gráfico sobre la puerta para contar las paradas que me restan, dónde tengo que hacer trasbordo y el tiempo que más o menos me queda. La voz fría del fantasma del vagón anuncia el siguiente apeadero.
Creo que esta parada no estaba prevista, o alguien olvidó anunciarla. Se abre la puerta y pasan unos segundos eternos, el tiempo se detiene, alguien dio al botón de pausa a la realidad.
Giro la cabeza y miro la estación. Nada se oye, nadie habla, nadie parpadea, nadie se mueve. Tan sólo un señor con bombín, relativamente lento... para los tiempos que corren.