Wednesday, April 01, 2009

Túnel de viento

Amanece al ritmo que los poetas mueren,
los ángeles se sientan a esperar,
y los arcángeles mutilan sus alas.
En el momento justo reina la calma.
Pero pronto aparecerá el sonido.
Repartimos cápsulas de silencio
que se toman en cada esquina.
Hay pedazos de poemas clásicos
y gotas de sangre en el suelo.
Huele a vela y a incienso,
a humedad, a viento y a sal.
Escondidos en la línea de meta,
la misma desde la que se vuelve a salir.
Abrimos la mano y esperamos el relevo,
pero el testigo se cayó en el centeno.
Cerramos la mano y queda claro
que justo ahora simulamos una vida.
Un prototipo sin puesta a punto
que nunca verá la luz.
Una vez más te abrazo
en el túnel del viento.
El aire nos abrasa...y desaparecemos.


Tuesday, March 31, 2009

El diablo

El diablo se sentó en la cornisa, y observó el ir y venir de un jueves cualquiera.
Aburrido, consideró qué opciones le quedaban para continuar su obra.

Hoy trabaja de funcionario hasta las 14h.

Monday, March 23, 2009

La pistola

La única vez que Diana la tuvo entre sus manos apenas contaba con 8 años. Nunca olvidaría el tacto frío del silencioso metal. Jugaba al escondite con su prima Nerea y tras esquivarla en el pasillo sin ser advertida, se coló de puntillas en el despacho de su padre.
Damián había sido teniente en la brigada de infantería durante casi 30 años. No sin fortuna, y durante este periodo, la había conseguido.
La pistola tenía historia. Era un arma modelo Luger P08, calibre 9x19 parabellum, construída en 1910 por la Deutsche Waffen und Munitionsfabriken, lo que la convertía en una pieza de auténtico coleccionista. Al parecer pasó de arma auxiliar de algún pez gordo nazi al aparador de un soldado norteamericano, Robert Coldridge, licenciado con honores y alguna secuela física, que derivaría en una secuela psíquica. Por caprichos del destino la pistola fue subastada a la muerte de Mr. Coldridge cayendo en manos de un coleccionista andaluz que andaba por Boston por razones no bien conocidas. Jaime Ventarrubia regresó a España con la Luger en su bolsa de mano, y pasó un mes en Madrid, siendo detenido a la llegada a Huelva por la guardia civil que le acusó de homicidio cualificado al haber sido hallado el cadáver de Leandra Bacigalupe, la dueña de la pensión en que se hospedó en la calle Carretas, con síntomas evidentes de violencia. Al parecer Guzman O'Callaghan, el sereno, había presentado declaración en la que indicó que en las noches previas a la desaparición de Leandra había visto al Sr. Ventarrubia volver completamente ebrio y en actitud incívica. 
Jaime fue ajusticiado con el garrote vil, y sus posesiones salieron a subasta. Todas excepto la parabellum, que acabó silenciosamente en el bolsillo del gabán que calmaba los inviernos de Guzmán.
Guzmán conoció a Sara Manrique en la Gran Vía, y tras cortejarla algunos meses consiguió casarse religiosamente con ella. Tuvo dos hijos. Hilario y Roberto. Hilario desapareció sin dejar rastro a la edad de 23 años, mientras que Roberto se alistó en el ejército. Éste llegó a General tras una brillante carrera militar, y siempre tuvo en su despacho la Luger como una especie de talismán, heredado tras morir su padre por ingerir arsénico con malta, preparado por una despechada Sara, conocedora de la aventura que su esposo tenía desde hacía 5 meses con Maira, una joven catalana que vendía flores en el barrio de la Latina. Sara se ahorcó poco tiempo después. 
Roberto se vio obligado a jubilarse antes de tiempo, a causa de las heridas de una polio que le atacó duramente. Con lágrimas en los ojos recibió los honores que le correspondían y el afecto comedido y protocolario de la brigada y demás personal del cuartel. En su cojera cayó la Luger de la caja, mientras Roberto bromeaba con Alipio, uno de sus más fieles amigos. Nadie reparó en la pérdida, salvo Damián, que esperó a que se alejaran los emocionados amigos unos pasos, para recoger el arma del césped de la entrada del cuartel.
Damián se sentía fascinado por la estructura del arma, tanto que la conservaba en el cajón de su escritorio, y cada día le sacaba brillo, la miraba, apretaba el gatillo, en un ritual que acabó hace exactamente una semana cuando decidió alojar un cartucho de 9mm en su lóbulo temporal.
Diana entró en el despacho de su padre. Pasó la mano por los trofeos de caza y sonrió al ver algunas fotos familiares colgando de la pared. 

Recordó una tarde de juegos, con su prima Nerea, en la que entró a esconderse en el despacho y se agazapó bajo el escritorio. Aún recordaba que notó en la rodilla un ligero dolor. Algo se le clavaba. Era un objeto cilíndrico, acabado en punta. Abrió el cajón para guardarlo y allí estaba, como una serpiente en pleno letargo. Metió la mano y acarició el frío tacto, y se dispuso a cogerla cuando Nerea entró corriendo en el cuarto... habían pasado ya tantos años...

De repente sintió un nudo en el estómago cuando se sentó en la butaca donde hacía algunas décadas se apoyaba en las rodillas de Damián. Abrió el cajón y allí la vió, esperándola en silencio.



Thursday, March 19, 2009

Haiku del viernes

Ojos cerrados
canción de fondo
se va, se viene, se pierde...

Thursday, March 12, 2009

Haiku del viernes

Las vida nos ofrece dos manos
para sujetar únicas oportunidades.
Es imperdonable dejar que se escapen.

Wednesday, March 11, 2009

Estados de ánimo










"La melancolía es la tristeza convertida en belleza"
(Christina Rosenvinge, entrevista para Pan y Música, enero 2009)

Monday, March 02, 2009

Life in slow motion











Si supiera llorar ésta sería la canción.
"Oceans" del grupo Suede.
Si supiera llorar de ese modo en el que las lágrimas pesan tanto
que acaban convirtiéndose en piedras...
piedras que arrojar al océano, para ver como rebotan y se hunden.

Pocas veces un bonus track suma tanto a un disco.
Pero el bonus track también cuenta.
Todo es un bonus track, 
una pista escondida.
Lo que sucede dentro de otra habitación cuando ya has cerrado la puerta. 
Las mejores cosas no siempre son evidentes.

La vida es un constante bonus track.
Reconozco que he hecho el amor con esta canción.
Incluso he follado con ella.
Hasta he llegado a la conclusión de que es lo mismo, la única diferencia es la distancia entre las dos orillas del océano que te separa de la otra persona.

Alguna noche a ella se le teñía la cara de rojo con las luces del equipo de música. 
Alguna noche de esas en las que te abrazas a tu desconocida favorita, como quien se abraza a la leña ardiendo.
Escuchando esta canción me vuelvo a poner triste.
Pero no con la tristeza del que espera, separado por un océano.
Sino con la tristeza del que mira la otra orilla, y allá, a lo lejos, ve flotando el cuerpo de aquello que un día le llegó a importar. La tristeza del que ha conseguido que nada le duela, y echa de menos el dolor.
Si supiera llorar ésta sería la canción. Pero yo sólo se tirar piedras.
Así que lanzo piedras al cielo, e intento hacerlas rebotar. 
Perforar las nubes de aleación, sabedor, de que nunca podré darle al sol.

We sit in silence

A marriage license

Is all you know

All you know,
all you know

We sit and chew gum

Watch television

And you know

And you know,
and you know

But there's oceans between us
Light years that screen us

Oceans that drift away

Oceans that fade to grey

We sit and rot here

Resenting each year

Will you go

Will you go,
will you go?

We sing the old songs

The beat box plays on

And you know

And you know,
and you know

But there's oceans between us

Light years that screen us

Like oceans we drift away

oceans we fade to grey

Between us there's oceans

There's life in slow motion

Quietly we drift away

Quietly we fade to grey

Written by Suede (2002)
Hidden track on the album "A New Morning"

Thursday, February 19, 2009

Haiku del viernes













Todo está dentro de nosotros,
esperando a ser creado.


Wednesday, February 18, 2009

La ventana indiscreta

Escuchaba a Gabinete Caligari.
Uno de esos grupos recomendables para darle sentido a una juventud.
Estaba sentado junto a la ventana mientras sonaba "Cien mil vueltas".
A través del cristal veía una ciudad sin dudas, sin tiempo, sin pausas.
Pero sin embargo había algo en aquella calle que le hacía permanecer ahí.
El reloj del salón comenzó a repartir campanadas. Las 12.
Recordó a la chica del cascabel. 
Un poema de Bukowski sobre la historia de la melancolía. 
Su habilidad para doblar la lengua. 
El túnel de Sábato. 
Otra mujer de Woody Allen. 
El hilo de Ariadna. 
El sabor del Chartreuse. 
Un bofetón a la puerta del cine.
La caída de Ícaro 
El pelo mojado de Jessica. 
Aquella desconocida con la que nunca importó el nombre.
La sangre rodando por la esquina del labio. 
El exceso de sal en la pasta. 
El sabor del Lambrusco tinto. 
El sonido de un violín. 
La traducción de Que c'est triste Venice. 
Beso, verdad o atrevimiento. 
El olor de la ropa húmeda.
Gort delante de la nave espacial
Michael Rennie was ill...
La música que seguía sonando
La grieta de luz en la oscuridad

Y en ese preciso instante consiguió salir del coma

Consejo para toda la vida

Nunca entregues tu corazón
a quien no le importa si late.

Thursday, February 12, 2009

Levitación a las 9:00 am

Pocos podían pensar que aquel extraño hombre realmente poseía poderes extraordinarios. Sin embargo la multitud se concentraba para mirarle, mientras el racionalismo imperante caía y dejaba al descubierto las vergüenzas de unas gentes poco dadas a los ejercicios de abstracción, a permitir un toque de surrealismo en el gris telón diario. Como en un cuadro de Eduardo Arroyo se apoyaba en la pared, levitando, y esgrimiendo una sonrisa.
La sonrisa del que sabe algo.
Pronto fue creciendo la masa expectante, que por una vez articulaba su cuello hacia el cielo. Unos buscaban una respuesta, otros se dedicaban a tachar de absurdo el espectáculo mientras se encaminaban resueltos a las taquillas del Bernabeu a pagar 90 euros por el alquiler de una silla durante 90 minutos. Algunos sacaban fotos con el móvil, y otros simplemente abrían la boca. Los había que se afanaban por asomar la cara en la cámara de televisión para ofrecer su frase improvisada (y no siempre acertada), buscando un trozo de inmortalidad en el sentido más goethiano. Y no faltaba quien aprovechaba la coyuntura para simplemente afanar, y hacer acopio de carteras, monederos, cámaras y bolsas de mano.
El hombre apoyaba la mano sobre la pared, y levitaba unos 3 metros del suelo. Pensó en lo fácil que había sido acaparar la atención de la gente: tan sólo tuvo que mover de sitio un gesto cotidiano y ocupar espacios no habituales. Miraba hacia abajo y veía la multitud apretujada mirando hacia arriba con expectación. Entre tanto individuo pudo ver la cara que tiene la masa. Y no le gustó.

Haiku del viernes

El reproche es la lanza oxidada
del que no sabe o no se atreve
a combatir cuerpo a cuerpo.

Tuesday, February 03, 2009

El suicida arrepentido (al final de la ironía)


A -0'7 m/s. Esa era la aceleración con la que se acercaba el fín. De cara. 12 pisos que había subido despacio, saboreándolos, sabedor de estar en la recta final. 12 pisos que se convertían en una eterno borrón de luces y colores. 12 pisos cuyo horizonte eran los vetustos adoquines de la acera, cuyas juntas comenzaban a parecer auténticas columnas.
El suicida pensó en David Bowie, y recordó la canción Rock'n'roll suicide:

You're too old to lose it,
too young to choose it.
And the clock waits so patiently on your song.
You walk past the cafe
but you don't eat when you've lived too long.
Oh, no, no no. You're a Rock'n'roll Suicide.

Recordó cuánto le gustaba esa canción, e intentó cantarla, pero comprendió que no le daría tiempo. De pronto, pensó en tantas cosas que le gustaba hacer, le entró la duda y se arrepintió. Tal vez se había equivocado. Miró hacia arriba en un desesperado intento de aferrarse a una inexistente posibilidad.

Al final de la ironía, el suicida convirtió un final cool en una muerte ridícula.

Sunday, February 01, 2009

Haiku del viernes (irreverentemente escrito el domingo)

La suerte...
tan sólo es una energía
que tiende al cero.

Thursday, January 22, 2009

30 años después

La reconoció al bajar del metro. Había dejado de ser ella, pero sin embargo todavía conservaba la escritura de la propiedad de su ser. El tiempo la había ajado, y apenas podría compararse con aquella niña ingenua que irradiaba luz allá donde iba. Como si se sintiera observada, giró la cara y tras unos segundos de vacilación sonrió. Él se acercó y comprendió la magnitud real del tiempo que había pasado cuando sintió que ya no había lugar para las apariencias.
Ella sin embargo mostró una inicial incomodidad que fue sustituyendo por una sonrisa cada vez más natural, al ritmo que los mordaces comentarios de él iban siendo más relajados, y por un momento se abandonaron a la ilusión de la confianza. Una confianza que se había marchado hacía 30 años.
Le presentó a su nieta, Yolanda, que en nada se parecía a su abuela. Era rubia y de ojos marrones, y con un carácter excesivamente caprichoso. Habían vuelto hacía dos días a la ciudad. Hacía como 10 años que no volvían. Ya se sabe, las obligaciones.
Quedaba tiempo. A medida que uno se hace mayor aprende a manejarlo mejor, y la ansiedad del reloj queda como leyenda urbana. Así que decidieron comer juntos.
Yolanda apenas tocó su plato, y mientras la conversación se estiraba en trayectorias laborales, problemas médicos y alguna que otra batalla ganada decidió irse al caballito mecánico de la puerta. Su abuela relataba qué había pasado en estas últimas décadas, mientras bañaba el recuerdo con vino tinto y decoraba la visión con una nube de humo de su cigarro. 
"Me casé con un hombre bueno, pero con el que en realidad no tenía nada en común. Debo reconocer que le pasé por alto muchas de las cosas que en ti ví como defectos. Aprendí a no echarte demasiado en falta, y sobre todo a perdonarte. Está mal decirlo, pero te odié en secreto por mi infelicidad. Fuí infiel varios años, tuve algunos amantes más jóvenes que yo, pero jamás me permití el error de prendarme de ellos. Decidí separarme, y tras demasiados años de soledad cogí el primer tren que pasó. No lo hice por dinero, pero sí por seguridad. Esta vez era un hombre bien posicionado en la sociedad, mayor que yo, al que le preocupaban más las acciones de su empresa que en qué invertía yo mis horas muertas. A él no le fui infiel, ya estaba demasiado cansada para estas cosas. No merecía la pena. ¿Si he sido feliz? he tenido mis fases, tuve dos hijos y una hija, y ahora tengo una nieta. Es algo malcriada, pero en realidad ahora mismo es toda mi ilusión"
Él apuró su copa y sonrió. Parecía que seguían teniendo esa facilidad para comunicarse.
"Pues yo me dediqué a escribir. Viví durante casi una década con una mujer, Sara, que respetaba mis espacios, y que me completaba como persona. Solíamos hablar hasta entrada la madrugada, de cualquier cosa, incluso de no tener temas de conversación. Luego murió, de eso prefiero no hablar. Estuve un tiempo viviendo de un modo bastante autodestructivo. Tuve varias amantes, pero siempre intenté que fueran mayores que yo. Algunas me financiaron algún libro, otras simplemente buscaban ese cuerpo joven que les impidiera sentirse fuera del mercado. A partir de los 40 cambió el juego, y empecé a alternar con mujeres más jóvenes. Tuve dos hijos con dos mujeres diferentes, Diego y Juan. De éste último conseguí la custodia y vivió conmigo hasta que se independizó. Yo seguí con mis aventuras con mujeres más jóvenes. Llegué a prendarme de una, y sí, fue mi musa durante algunos años. No tenía gran cosa en la cabeza, pero en sí era una constante inspiración. Tenía ese algo especial. Pero a lo que iba, ¿si alguna vez pensé en tí? posiblemente cada día de mi vida. Nunca pensé en llamarte, no tenía sentido. Había dejado de conocerte. ¿Si te eché de menos? no exactamente. Me acordé de tí, pensé en cómo viviría ésto o aquello contigo, pero nunca me arrepentí de la ruptura, creo que encontré lo más parecido al amor real con Sara, y tal vez contigo hubiera vivido toda la vida, supongo que tal vez nos hubiéramos acostumbrado el uno al otro y no hubiéramos caído en la infidelidad ni en la apertura a nuevas relaciones, tú y yo juntos teníamos ese concepto de respeto asociado a la exclusividad. Debo reconocer que nunca pude ni quise cubrir el hueco que quedó en mi vida tras dejarte, pero eso no significa echar de menos. Me enamoré alguna vez más, tuve buen sexo, y relaciones tan locas e irracionales como la nuestra que en mayor o menor medida me marcaron y enseñaron. Pero nunca ocuparon tu lugar, simplemente ocuparon otro".
Ella encendió otro cigarrillo y sin mirarle le dijo con ternura: "¿recuerdas que alguna vez fantaseamos cómo sería si nos encontráramos muchos años después, si por alguna razón no hubiéramos continuado la vida juntos, y nos contáramos que habíamos encontrado otros amores? recuerdo que dije que a pesar de todo te seguiría queriendo..."
Él iba ya por la cuarta copa de vino, llenó la quinta y preguntó: "¿y es así?". Ella no dudó: "No. Sólo eran tonterías de críos, de cuando se ve la vida de frente con la osadía de creer y todavía no se comprende que es mucho más compleja vista de lado". Giró la cabeza y se quedó mirando con una sonrisa a su nieta, que reclamaba una moneda desde la distancia para volver a poner el caballito en marcha.
"Podríamos acostarnos, por los viejos tiempos, ¿te apetecería?"
Ella le miró con una mezcla de picardía y de nostalgia: "sabes que sí, podríamos acostarnos, pero hay cosas que ya estuvo bien vivirlas y es bonito recordarlas, y tal vez no merezca la pena poner a prueba leyendas. Ya no es necesario".
Él negó ligeramente con la cabeza: "No, ya no es necesario".
La mujer llamó a Yolanda, y le puso el abrigo. Insistió en no dejarse invitar y salieron a la puerta del restaurante.
30 años después volvían a despedirse.

Haiku del viernes

Entre tu casa y la mía
sólo hay una dirección:
¿dirección prohibida?

Sunday, January 18, 2009

El equilibrista de la sonrisa forzada

El equilibrista está tenso. Hoy debuta en la pista central. 

Lo ha practicado tantas veces que podría hacerlo con los ojos cerrados. Pero sabe que hoy se va a caer. 

Escucha la voz del speaker, los aplausos, los gritos de los niños. No puede fallar, se espera mucho de él.

El equilibrista se siente mal. Piensa todo lo que le queda por hacer y por primera vez ya no siente placer con ésto. ¿Son los minutos previos al fin?

Se abre el telón, da dos pasos y se sitúa en el pedestal. La sala está vacía, pero ya no hay marcha atrás. El foco le da directamente a la cara, y aunque quisiera irse, tan sólo es capaz de dibujar una mueca parecida a una sonrisa.

Friday, January 16, 2009

Haiku del viernes

Tareas para casa:
detectar la sutil diferencia
entre la gente que te necesita
y la gente que te quiere.

Saturday, December 27, 2008

Miguel estrena universo

Con cara de curiosidad
intenta fijar la mirada,
descubrir qué es tanta luz,
contemplar cómo es esa voz
que a diario le daba pistas.
Y aprender qué es el tacto,
el calor,
el frío,
el amor,
la vista,
los colores,
la luz,
la oscuridad, 
el movimiento,
el gusto,
el olfato,
el oído,
la música,
las palabras,
el ruido,
la atención,
y todo aquello que necesita
para poner en orden todo este misterio,
nada fácil de entender.

Miguel estrena universo

Tábula rasa

Hace un mes perdí mi ordenador.
Una enfermedad irreversible que se apoderó de su sistema nervioso central.
Intenté lo imposible, pero seguía sin encontrar un remedio.
Decidí tomar una decisión drástica y difícil. Formatear completamente el disco duro.
He perdido canciones, bocetos, fotografías, vídeos, poemas, pensamientos, mi proyecto "rarezas industriales", comienzos de novelas que ya nunca escribiré...
Sin embargo tomé la decisión con una dulce calma, 
como la de aquel que esperaba un empujón para empezar de cero.
Ya no volveré a ver tu rostro
ya no volveré a escuchar tu voz
ya no volveré a leer tus cartas
ya no volveré a 
Soy consciente de todo lo que he perdido, de la cantidad de textos que me gustaba releer, de la cantidad de canciones que estaban guardadas y que ahora sólo quedan en la esperanza de mi memoria. De las fotografías de grandes momentos vividos que me costará mendigar para recuperarlas, de las que nunca recuperaré... y sin embargo tengo una sonrisa dibujada en la cara.
Por si había alguna esperanza, tras un mes en la UVI el ordenador acabó de morir. Ahora un Mac ocupa su lugar, con todo lo que conlleva de aprendizaje para adaptarse al nuevo sistema. A rey muerto, rey puesto.
Amanece un nuevo día, volvemos a empezar. Otra vez.

A veces, y contradiciendo a Serrat, sí que es positivo arrojar al fuego los besos que te dan.